Mi puerperio

Carmen, Asturian coast.
Cuando supe que iba a ser mamá, me informé bien acerca del parto respetado y tomé la decisión, no sin pensármelo mucho (y conversarlo muy bien con Maridín, que al principio no quería ni oír hablar del tema) de parir en casa. Después de un trabajo de parto bastante corto —aunque a mí me pareció eterno—, Tobías nació en mi cama, acompañado por dos de las personas que más quiero (mi marido y mi hermana), y una matrona que más que matrona fue una verdadera hada madrina. Lo tuve conmigo todo el tiempo, pude abrazarlo nada más salir de mí (y contarle los deditos). Le di el pecho con toda la calma del mundo, en la intimidad de mi propia habitación. Estuve apoyada y rodeada del amor de los míos.

Entonces, ¿por qué tuve un puerperio tan, pero tan duro?

A pesar de haber leído tanto, de haber deseado ser madre con tanta fuerza, a pesar de haber sentido a mi bebé dentro de mí y de haberle hablado y cantado desde mucho antes de nacer… nada me preparó para lo que vendría.  Para esa sensación extrema de estar, literalmente, rota. Para la soledad de un apartamento en silencio, la penumbra de la habitación mientras mi bebé dormía y yo me preguntaba quién era yo ahora. Para mi imagen desgreñada y ojerosa en el espejo, manchada de leche y sangre.

Ahora que Tobías casi cumple tres años, miro atrás y me doy cuenta de algo que entonces no podía haber visto, sumida como estaba en la ambigüedad de esa pequeña muerte de quien había sido yo hasta entonces. La nueva yo aún no aparecía, la vieja ya no estaba. Lo que había era eso: un sentimiento de estar rota. De no saber a dónde iría. De no sentirme capaz de darle a mi bebé la atención emocional que necesitaba, yo que apenas podía articular palabra, que era incapaz de seguir una conversación, que tenía la cabeza llena de nanas y un recuerdo vago y remoto de mí misma yendo en metro de acá para allá, tomándome una caña con amigos, riéndome.

Me sentía tan niña. Tan pequeña. A veces, el comentario más inocente me hacía estallar en llanto.

Ahora me doy cuenta de que aquella muerte fue necesaria para que otra parte de mí pudiera emerger. Tenía que hundirme en mí misma y en el recuerdo del pasado, en el dolor de la niña que fui. Tenía que desenterrar esas lágrimas y mirarlas de frente.

Una vez leí, no recuerdo dónde, que cambiar de vida para mejor era como haber chocado. Te alejabas del coche hecho añicos que era tu antigua vida y te dirigías hacia adelante, hacia un nuevo horizonte que aún no se distinguía en el camino. Un poco como andar a ciegas. Tu yo anterior ya no está, tu nuevo yo aún no emerge. Te mueves en una tierra de nadie que, paradójicamente, es la tierra más fértil que puedes hallar jamás. Porque en esa incertidumbre viven todas las posibilidades. Sólo están esperando que te fijes en ellas y las haga vivir.

Eso fue para mí mi puerperio. Y creo que es recién ahora que todas las piezas del rompecabezas comienzan a encajar. Los restos de aquel coche están ya bastante lejos, ya ni pienso en ello. Y ese paisaje desdibujado que veía frente a mí ahora se ha vuelto nítido y brillante. De nuevo, sé quien soy. Me siento fuerte. He encontrado un camino que nunca, nunca sospeché que sería el mío, como el que emprendí cuando decidí crear este blog, y que tanto me ha aportado. Tantos amigos, lecturas, la gestación de un libro que ya tiene vida propia, un próximo taller en el que combino mi pasión por la escritura y por la maternidad y tantas experiencias enriquecedoras.

Sí, creo que me he re-inventado, como dice mi querida Raquel en su blog Madre Tierra.

Lo curioso es que, ahora que el rompecabezas está armado de nuevo, o casi, ya quiero volver a empezar. Me siento exactamente así, como lo cuenta Colo en Buceando en Mí. No podría haberlo descrito mejor.

Supongo que todo es un ciclo. El caso es que todo pasa: esas demandantes primeras semanas dan paso a un ritmo más apacible, poco a poco te vas sintiendo cómoda y segura en tu nuevo papel de mamá, a la larga terminas recuperando las noches y antes de que te des cuenta tu bebé ya será un niño que corre en el parque. Todo pasa. Así que, si estás en ese momento y te sientes agotada, desbordada, si sientes que no puedes con todo, tómate un respiro, deja de lado las tareas que pueden esperar y céntrate en lo más importante, que eres tú y tu bebé. Y recuerda que todo pasa, que tú también estás naciendo de nuevo.

 

photo credit: neil cummings

Comentarios

  1. Vivian, gracias por compartir estas emociones tan personales, tan íntimas. Para mí sentirme cómplices de otras mujeres que deciden mostrar sin temores sentimientos tan intensos como los que se experimentan durante el embarazo, el nacimiento y el puerperio me emociona hasta el alma. Aunque me ronda a menudo, aún no he sentido el impulso liberador de hablar de mi puerperio. Celebro que te sientas plena, re-inventada, maravillosa… así nos lo transmites.
    Muchísimas gracias por la mención, es entrañable compartir contigo la entrada a este nuevo ciclo tan hermoso. Un abrazo

  2. natalia says:

    ainsss me has tocado la fibra… mi bebé tiene casi 7 meses y aun estoy pasando por eso, precisamente me llamó la atención tu blog por el titulo de nace una mamá por que es así no solo nace un bebé, en el caso de las primerizas renacemos como otra persona y aveces es duro, por muy contentas que estemos, yo igual que tu me preparé mucho, fui una mamá muy consciente en el embarazo, soy mamá desde el minuto 1 que supe que estaba embarazada y conecté genial con el bebé que crecia dentro de mi, pero ahora es verdad que hay dias que me desmorono, que lloro al ver fotos de la que era yo antes, de la vida que llevaba, estoy super contenta de tener a mmi hijo pero algunas veces me cuesta reconocerme, me busco y no me encuentro pero por que ahora soy otra sin dejar de ser yo misma, y es complicado,. pero por lo que leo aún es pronto para que se asiente todo, aún solo hace 7 meses que nació ( 16 meses que soy mamá) y supongo que es cuestión de tiempo, igual que el útero tiene que volver al sitio, la persona que fui y la que soy también se tienen que recolocar, conocerse y aceptarse.
    Adjunto un enlace de un poema que va al pelo.
    Besitos ?
    http://enminusculas-lilith.blogspot.com/2011/04/ultimamente-voy.html

  3. natalia says:

    ainsss me has tocado la fibra… mi bebé tiene casi 7 meses y aun estoy pasando por eso, precisamente me llamó la atención tu blog por el titulo de nace una mamá por que es así no solo nace un bebé, en el caso de las primerizas renacemos como otra persona y aveces es duro, por muy contentas que estemos, yo igual que tu me preparé mucho, fui una mamá muy consciente en el embarazo, soy mamá desde el minuto 1 que supe que estaba embarazada y conecté genial con el bebé que crecia dentro de mi, pero ahora es verdad que hay dias que me desmorono, que lloro al ver fotos de la que era yo antes, de la vida que llevaba, estoy super contenta de tener a mmi hijo pero algunas veces me cuesta reconocerme, me busco y no me encuentro pero por que ahora soy otra sin dejar de ser yo misma, y es complicado,. pero por lo que leo aún es pronto para que se asiente todo, aún solo hace 7 meses que nació ( 16 meses que soy mamá) y supongo que es cuestión de tiempo, igual que el útero tiene que volver al sitio, la persona que fui y la que soy también se tienen que recolocar, conocerse y aceptarse.
    Adjunto un enlace de un poema que va al pelo.
    Besitos ?
    http://enminusculas-lilith.blogspot.com/2011/04/ultimamente-voy.html

  4. Vivian, celebro que no te perdieras en esa tierra de nadie que como dices es la más fértil de todas al contener todas las posibilidades.. lo has expresado genial! Y te entiendo muy bien cuando dices que ahora que el rompecabezas está armado quieres volver a empezar.. claro! siempre va a haber un vacío que nos va hacer movernos, no necesarimente a por otro hijo.. sin movimiento no hay vida.. ese vacío, esa tierra de nadie es el motor de la vida aunque a veces lo sintamos como muerte. Gracias por mostrarnos tu alma al descubierto, te he leido sin respirar. Un beso!

  5. Vivian, me has hecho entender mejor mi propio puerperio, quizás podría decir que has hecho emerger de mi inconsciente ideas que no me atrevía a pensar, el puerperio como una pequeña muerte, para renacer, nunca mejor descrito. Yo también me sentírota en un momento, pero luego descubrí esta otra maravillosa dimensión. Me hubiera gustado leer artículos como este mientras pasaba los primeros días del puerperio. Gracias por compartir. Un abrazo.

  6. Gracias Vivian por la mención :).
    Es curioso lo de los puerpérios, para cada una es un mundo diferente.
    Antes pensaba que si tenías todas las condiciones que anhelabas, si el parto era vaginal, natural, acompañada con amor, en casa la mujer siempre estaba bien, y que al contrario una mujer que paría por cesarea estaría necesariamente hecha un desastre, pero no es así.
    Mi hijo nació trás una cesárea, nos separaron dos horas, las lloré enteras y sin embargo, el resto fue bien, dicen lo del pico de oxitocina justo después de parir, yo no parí, ni lo tuve a él y sin embargo las semanas y meses siguientes a pesar de nuestra lactancia complicada al principio, estaba borracha de hormonas.
    Me gustaría saber cual es el mecanismo que nos hace estar bien o mal.
    Yo fui madre muy tarde, quizas eso tenga algo que ver, ya había vivido y hecho las cosas que quise hacer, era un poco ahora o nunca…. será eso?
    Es un temazo este también :)

    un achuchon

  7. Vivian gracias por abrirnos tu alma! Tus palabras son un bálsamo para la mia… GRACIAS!

  8. Escribi un poco sobre esto en mi blog, te invito a pasar. Miles de besos!

  9. Gracias Vivian por compartir tu experiencia… yo acabo de terminar mi puerperio, más bien he sentido que “ya no está”, y tengo pensado aprovechar estas navidades en mic asa, en el campo, en Mallorca, para escribir sobre lo que ha significado para mí, que ha sido mucho.

    Un abrazo y ánimo con tu nueva apertura!

    Noraya
    “El Rumor de las Libélulas”

  10. Me ha gustado mucho este post. Es curioso… mi parto fue bastante nefasto; cesárea después de un trabajo de preparto larguísimo de 4 días dilatando casi cero. Agotada, hecha una mierda emocionalmente y separada de mi compañero y durante 1 hora y media de mi hija. Lloré lo que no está escrito; me enfadé, me frustré, me decepcioné de mi misma… pero fue recibir a mi niña en brazos después de tanto dolor y todo empezó a ir bien. La lactancia fue un gozo desde el minuto 1, todo fue fácil.
    Mi puerperio ha estado una de las etapas (sino la que más) de más aprendizaje y en que he profundizado más en quién soy y qué hago aquí. Me he redescubierto y he renacido… Ha sido un puerperio agradable, lleno de felicidad y en una palabra: fácil. Claro que ha habido días malos en que la soledad y la tristeza se dejaban oír, pero han sido eso… días.
    Ahora, que mi hija va para los 2 y medio siento el puerperio superado, me siento en otra fase y de momento no, no siento el deseo aún de volver a ser madre. Llegará algún día? Quien sabe. Celebro que haya renacido en ti. El ser que te espera tendrá mucha suerte de venir a ti.
    Un beso.

  11. Me encantó. Gracias por abrirnos tu corazón!!!

  12. Es asi, Laura Gutman, lo llama estar en contacto con la sombra y si es asi a todos nos pasa. Yo no tuve a mi bebe en casa aunque lo hubiera querido no pudo ser, llegada la semana 42 de espera me hicieron una cesarea, GOnzalo mi obstetra estaba mas triste que yo, ambos esperabamos un parto pero no puedo ser. Fue terrible pero mi marido y mi mamá me cuidaron y mimaron y asi nacimos, Ernesto nacio a la vida y yo a la aventura de ser mamá. Ahora ya cumplio 2 años y aun sigue tomando teta! y es un bebe super activo y hermoso.

  13. Les dejo un link de mi blog, que poco a poco va tomando vida!

  14. Santy says:

    Me ha gustado mucho, emocionado y a la vez me ha ayudado ver que no soy la única, que aunque quieres mucho a tu bebe, es un bebe deseado y te has preparado para ser mamá… hay momentos en que tanta dedicación a esa personita te pueden, hace que te alejes tanto de todo lo que fuiste que como bien dices cuesta reconocerse. Además, para mi, ha sido una etapa muy dura, a los dos meses de tener a mi pequeña, mi querida madre recayó de un cáncer de pecho que creíamos superado. En el momento de mayor felicidad de mi vida, cuanto mejor me sentía, me vino esta mala noticia. He estado compartiendo la crianza de mi pequeña con la enfermedad de mi madre hasta que falleció el pasado mayo. Ha sido durísimo estar rota de dolor amamantando a mi hija llena de lágimas y a la vez contenta de verla crecer y féliz de tenerla conmigo. Me emociono sólo de hablar de ello, duele tanto verle la carita y pensar que ella no puede compartirlo conmigo… Ahora, poco a poco, voy síntíendome mejor y sigo disfrutando de la maravillosa experiencia de ser madre e intento hacerlo como la mejor maestra, como mi madre ha hecho conmigo, dándole todo mi amor y mi entrega, aunque suponga el sacrifico de otras cosas que si te paras un momento cuando estás atacada, te das cuenta de que no son importantes. El tiempo pasa muy deprisa y tenemos que disfrutar de nuestros hijos todo lo que podamos, porque nunca sabemos que nos puede deparar la vida mañana… Cada día me encuentro más fuerte, por supuesto que no soy la misma persona que era antes de tener a mi peque, me siento renacida, poderosa a veces, triste por la pérdida, pero sobre todo féliz de tenerla conmigo. Un beso para todas las mamis y siento el desahogo.

  15. “Literalmente rota” no podía haberlo expresado mejor Vivian… Gracias por tus palabras que aun en la distancia y en el tiempo, dan consuelo…

  16. Vivian…. simplemente gracias por compartir tu experiecia y ponerle palabras a lo que algún dia siento!!
    Un abrazo

  17. Hola Vivian, hace poco que te sigo aunque ya hace tiempo que leo tu web. Me parece fantástica la forma en que expresas tus sentimientos, pues coinciden con la mayoría de las madres que conozco. Ser madre dió un giro de 180º a mi vida y aún sigo montada en el cambio, que cada día se me hace más placentero.
    Gracias a personas como tú cada día aprendo más a ser mejor madre y mujer.
    Un abrazo

  18. Vivian says:

    Muchas gracias, Sonia! :)

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  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Cuando supe que iba a ser mamá, me informé bien acerca del parto respetado y tomé la decisión, no sin pensármelo mucho (y conversarlo muy bien con Maridín, que al principio no quería ni oír hablar del tema) de parir e……

  2. [...] pero me preocupa cuando nazca la bebé. Me da un poco de miedo "perderme" en el puerperio como lo hice con Tobías, esa sensación de demencia repentina, de no poder pensar con claridad, de haber perdido mi [...]

  3. [...] Me tocó descartar todas las piezas del antiguo rompecabezas y volver a empezar uno completamente nuevo. [...]

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