Encuentra las 10 diferencias

La visita al ginecólogo

El hombre nunca sonríe. Desde aquella primera vez en la que me regañó por llegar tarde. No sé. Seguro que lo sigue recordando.

Paso a la consulta y me siento. No puedo evitar sentirme un poco intimidada. La enfermera tampoco sonríe.

—Los análisis están normales —dice el doctor y me entrega un papel. Balbuceo un gracias que apenas se me escucha.

—Pase por aquí —instruye la enfermera: el peso y la tensión. Me pregunto si me regañarán por haber engordado mucho desde la última vez, pero no: aparentemente me he portado bien. Peso y tensión sin comentarios. Vuelvo a sentarme frente al doctor. Siguientes instrucciones: los volantes para los análisis que tengo que hacerme dentro de tantos días, bla bla bla. Asiento, obediente.

—Eso es todo —dice entonces el doctor, y me despacha. Dudo unos segundos: ¿le pregunto por esta acidez que me mata o me quedo calladita? Opto por preguntar. —Tómese esto —y garabatea la receta. Acepto el papelito, los volantes, el informe, me despido y salgo de allí. No he tardado diez minutos. Odio admitirlo, pero me siento como una niña regañada.

La visita a las matronas

Llego a Génesis con Tobías, que ya sabe dónde está la cesta de los juguetes y apenas al entrar se lanza a buscarla. Pepa le dice en qué consulta vamos a estar, que la puerta estará abierta, que él puede venir cuando quiera y traer los juguetes. Tobías ya tiene un par de cochecitos en las manos.

Nos sentamos en la consulta, hablamos acerca del parto en casa, quiénes estarán presentes, quién se ocupará de Tobías. Quisiera que él tuviera la opción de presenciar el parto si así lo quiere (y si, llegado el momento, yo me siento cómoda, porque nunca se sabe cómo vamos a reaccionar), pero tiene que haber alguien que se ocupe de él en caso contrario. Ya eso está previsto. Le hablo a Pepa de lo importante que es para mí que mi niño vea que el parto es algo natural y hermoso y que comparta la llegada de su hermanita. También le pregunto por mis  frecuentes dolores de útero. Alguna vez he llegado a pensar que el parto se había adelantado. Pepa me tranquiliza, me dice que eso es común en un segundo embarazo, me enseña cómo saber si realmente me he puesto de parto o no.

Llega Tobías, se queda un buen rato enseñándole a Pepa los coches y contándole cuál es el suyo. Le dice que él va a conducir y que su hermanita Andrea irá en el asiento de atrás. No hay prisa, no miramos el reloj. Después escuchamos el corazón de mi bebé, que ya está colocadita. Me maravilla cómo sólo palpando mi barriga las matronas pueden saber en qué postura exacta está la bebé. Tobías está presente. Otras veces hemos escuchado también su corazón, pero esta vez no quiere.

¿Hay algo más que le quiera contar? Pues no, le respondo a Pepa. Nos despedimos. La próxima vez nos veremos en casa. Tobías no quiere irse, está encantado jugando con las pelotas de parto. Me cuesta un poco sacarlo de allí.

Salimos a la calle. Me siento reconfortada.

Comentarios

  1. ¿así o más claro? Te entiendo perfecto, sólo que en mi caso las diferencias eran con el personal de la Sanidad Pública y mi ginecólogo y mi partera siempre SIEMPRE fueron un encanto…
    que todo salga bien, besos y divino Tobías, ya me lo imagino! :)

  2. Entre muchas otras cosas yo dejé de ir con un gine porque en cada consulta simplemente me llamaba “mujer”… si no puede tomarse la molestia de leer mi nombre antes de entrar a consulta no podía esperar el trato que deseaba.

    Cambiamos de Doc y fue un giro total… platicamos, está al pendiente, sabe el nombre de los integrantes de la familia y nos llama por el, un hombre empático y comprometido… ahora cada que alguien necesita su servicio no dudo en recomendarlo.

    Aquí un poquito de nuestra historia:
    http://peripeciasdemami.wordpress.com/2011/05/11/nacio-una-mama-la-historia-de-nuestro-parto/

  3. Sin palabras.. está tan claro como el agua!!

  4. ¿”mi” gine??, ¿”mi” matrona?…yo no tengo de eso. Cada vez que voy hay una persona diferente. Intento ser comprensiva con el tema, pero la actitud de la mayoría de ellos no me ayuda en esa tarea. Siempre salgo con una extraña sensación de confusión y eso que me llevo mi lista de preguntas preparada. Y ni por esas…

    Está claro que no tienen todo el tiempo del mundo. El problema es como usan ese tiempo y desde que actitud lo hacen. Desde la empatía , el respeto y la escucha activa se puede llegar muy lejos, aun con la sala de espera abarrotada. Desde el paternalismo, la indiferencia, la superioridad…da igual que te dediquen todo el tiempo del mundo.

    • Vivian says:

      Te entiendo, Nuria, y estoy de acuerdo en que el problema no es el tiempo sino cómo se utilice. En el sistema sanitario tradicional se despersonaliza totalmente la atención al embarazo cuando lo que necesitaríamos es todo lo contrario: empatía y respeto, como tú dices. Gracias por tu comentario.

  5. Laurana says:

    Hola, tengo 31 semanas de embarazo y me siento muy identificada con lo que he leído, me pasa tal cual, cada vez que voy a ginecólogo lleva 3 minutos solamente chequear los exámenes de rutina y listo. Ni siquiera pregunta si tengo alguna duda. Acá les dejo un video, es argentino, pero acá en Uruguay es muy parecida la situación. Es lamentable. Muchas gracias.

  6. Laurana says:

    Hola! tengo 31 semanas de embarazo y me pasa tal cual cuando voy al ginecólogo. Es lamentable. Acá les dejo un video, es de Argentina, pero acá en Uruguay funciona de la misma forma. Ayer en clase de parto me dijeron que estaba prohibido ponerse en cuclillas para pujar, “prohibido”, si señor, aunque reconocen que el canal de parto queda hacia arriba.
    Cada día quisiera parir más en casa. En Uruguay no hay casas de parto, no están habilitadas por ley. Sí se puede contratar parteras para parir en casa, pero sale muy caro.
    Gracias, un saludo a todos!

  7. Vivian, qué tal va todo? Pienso mucho en tí estos días y me encantaría escribirte a menudo, pero no te quiero importunar.
    Sólo espero que estéis bien y que todo vaya rodado en autobús.
    Como enfermera y mamá, me ha encantado tu artículo. Es una máxima en la sanidad (siempre en gnal, se que hay excepciones) que las enfermeras son aquellas personas en las que el paciente se reconforta y aclara todas sus dudas tras salir de la consulta del médico.
    Que suerte poder contar con profesionales como Pepa, que pena no poder hacerlo con todos los profesionales que se encargan de nuestra salud.
    Un beso a los 4, esperando que todo vaya bien, de nosotros 4

  8. Vivian says:

    Muchas gracias Valk. Desde luego que hay gente maravillosa en todos los ámbitos, pero particularmente cuando se trata de embarazadas prienso que el personal sanitario debería tener más sensibilidad. Muchas gracias por tu comentario y por tus buenos deseos, escríbeme cuando quieras, a veces me demoro en responder pero siempre respondo. Un abrazo!

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  1. Información Bitacoras.com…

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